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¿Cómo generar y mantener una actitud de cambio dentro de las instituciones?

Por Elías Alvarez Bueno

Alguien me dijo que para mantener una actitud de cambio dentro de una colectividad institucional se requiere tanta sabiduría y destreza como se requiere para hacer mover y bailar a un elefante. Yo creo que él tiene mucha razón porque una institución, al igual que un elefante, es gigante, pesada, lenta y de cuero duro.

En vez de darle mis propias respuestas a la pregunta ¿como hacer mover al elefante institucional?, elegí recoger las respuestas de diferentes personajes que viven intensamente la " vida de cambio" y logré sugerencias sencillas y sugestivas que resumo a continuación.

1. La sabiduría del maestro es.... " ponerse a reflexionar delante de un papelógrafo"

Me dijo un maestro que para mantener a una colectividad humana orientada hacia el cambio hay que convocarla constantemente a sesiones de "reflexión delante de un papelógrafo".

¿Por qué allí?, le pregunté.

Me respondió: porque allí es el sitio donde muchos jefes, conferencistas y consultores exhiben conductas rígidas, inflexibles, tiesas, acartonadas, impermeables o, en fin, enconchadas; y ninguna de ellas es adecuada para danzar o cambiar de rumbo.

¿Y como desencadenar el proceso reflexivo delante del papelógrafo?, volví a preguntarle y me sugirió las siguientes alternativas:

- dígale a los directivos institucionales que ubiquen papelógrafos en diferentes oficinas para que sobre él las personas escriban las conductas rígidas que impiden el cambio y las conductas flexibles que lo generan;

- promueva sesiones durante las cuales los asistentes hagan reflexiones acerca de las siguientes metáforas: " saber cambiar de hoja", "saber poner hojas flexibles donde están las de pergamino", "escribir de manera que se pueda borrar y reescribir", "saber saltarse unas hojas ";

- promueva el "juego del adolescente" de quien se aprende, por ejemplo, a dejar atrás, entrar a lo nuevo, ser irreverente, ensayar, cuestionar, rebelarse, vivir la ansiedad, afrontar el rechazo y el cuestionamiento; de él se aprende a, rebullir.

Si me pide que formule un principio para hacer mover a un elefante onstitucional, precisó el maestro, entonces el principio sería el siguiente: cambie los pergaminos por hojas flexibles y enséñele a todos los miembros de la institución a rebullir las aguas quietas y represadas.

2. La sabiduría del accidentado sobreviviente es....."volver a debutar "

Desde la televisión se mostraba cómo los periodistas acudían presurosos a ese lugar donde todavía los restos humanos estaban tibios y los pedazos de la aeronave seguían ardiendo, luego de que ésta se estrellara contra la montaña.

De pronto aparece en la pantalla un !EXTRA! : " hay sobrevivientes".

Allí se veía al periodista acercándole el micrófono a un sobreviviente que decía con intensa felicidad, emoción y llanto lo siguiente: "volví a nacer, yo venía dormido; de pronto me desperté entre humaredas, chirridos y encima de rastrojos"

El periodista le pregunto ¿qué le quiere expresar a los millones de televidentes que lo están viendo y escuchando a usted con felicidad teñida de asombro?

"Ya que volví a nacer, ya que me asomé a la muerte y me pude regresar a la vida, entonces voy a vivirla con toda intensidad, con todos mis sentidos, con máxima conciencia", manifestó el sobreviviente mientras los socorristas lo acostaban en la camilla para cargarlo sobre sus hombros y trasladarlo a la clínica.

Pasado un tiempo, y con ocasión de un congreso sobre desarrollo organizacional y humano, uno de los conferencistas preguntó al sobreviviente que venimos mencionando: usted, que ya tiene la experiencia de haber cambiado radicalmente su vida, ¿qué le sugiere a la gente para que logre cambios radicales dentro de las instituciones? .

Pues sugiero lo siguiente:

- Reunirse constantemente, y por grupos, para identificar prácticas tradocopnales cuya justificación no está clara y abandonarlas;

- Reunirse constantemente, y por grupos, para imaginarse las peores adversidades, fracasos o contrariedades que les podrían suceder y prepararse para evitarlas o imaginarse como reaccionar adecuadamente si, a pesar de las previsiones, todo culmina en un estrellón;

- Reunirse constantemente, y por grupos, para responder a la siguiente pregunta ¿por que será que a los seres humanos nos hace falta asomarnos a la muerte para cambiar o para saborear la vida?;

- Establecer varios días y varios asuntos sobre los cuales la gente pueda tener "la oportunidad de volver debutar", recordando que cuando uno debuta se prepara, innova, ensaya y, sobre todo, da lo máximo de si.

Yo, añadió el sobreviviente, volví a tener la oportunidad de debutar, la aproveché, cambié y he vivido muy feliz.

3. La sabiduría del niño es......... " dejar que la ternura fluya"

Como en muchos hoteles del mundo que tienen biblias disponibles en todas las habitaciones, en una institución estaban disponibles en todos los puestos de trabajo los siguientes libros:

"La caricia es esencial",
"La ternura es un derecho",
"La felicidad sana el alma y el cuerpo".

En esta institución se leían muchos artículos de diferentes comentaristas que explicaban el siguiente postulado del psiquiatra Freud : una persona es sana psíquicamente cuando es capaz de dar y recibir amor sin defensividad y cuando es productiva en el trabajo.

También había tableros blancos en sitios de abundante afluencia de personas y al lado de cada tablero había un aviso que decía: "cuando fluye la ternura dentro de un grupo humano todo es claro, limpio, nítido, desprevenido; de nada sirve sentir la ternura si no se la expresa".

En esta institución se realizaban encuentros vivenciales para "despertar el niño interior" y cada encuentro se iniciaba leyendo el siguiente texto de un autor anónimo. En esta institución se realizaban encuentros vivenciales para "despertar el niño interior". Y siempre se iniciaba leyendo el siguiente texto del libro titulado "Por favor sea Feliz"de Andrew Mathews, editado por Urano.

" ... Podemos aprender bastante de los niños. Casi todos tenemos la fortuna de conocer de cerca la magia de la niñez veinte o treinta años después de haber sido niños. Si nuestros hijos tienen niños, recibiremos aun más lecciones ... Parecería que muchos padres conciben el proceso de aprendizaje como una calle de un sólo sentido. Pienso que les convendría dedicar mas tiempo a aprender de sus niños, y menos a enseñarles ....

... Los niños saben pasarla bien, mucho más que la mayoría de los adultos. Los niños saben reír. No necesitan gran cosa para reírse. A veces no necesitan nada. Ellos ríen porque les agrada la sensación ¿ya cubriste hoy tu cuota de risa?.

Los niños son deliciosamente espontáneos. No analizan ni elucubran las cosas. Simplemente se mantienen ocupados siendo ellos...

Los niños siempre viven fascinados. Son curiosos. Una piedra, un escarabajo o un charco, es una fuente de asombro para un niño. Todo es una experiencia nueva y emocionante. Los adultos nos desconectamos y ya no entendemos de rocas, insectos, charcos ni ratones. Aun podríamos aprender mucho de estas cosas, pero el problema es que, al llegar a la edad adulta, olvidamos cuán mágico es este planeta.

Los niños aceptan abiertamente. No tienen prejuicios. Les gustas rico o pobre, blanco o negro. Los niños no se escandalizan por ideas políticas o religiosas. No les preocupa demasiado bañarse o no bañarse. Te aceptan a ti. Aceptan las circunstancias hasta el día en que deciden no hacerlo. ¿Cuándo has oído a un niño quejarse del clima?. No lo hacen. Saben por intuición que hay que adaptarse al curso de las cosas.

¿No es cierto que nos petrifica y deleita la honestidad de los niños?: "¿Por qué estás tan viejo?", "¿ya te vas a morir?", "¿por qué le pegas a la mesa?", "El papá de Jhonny siempre se ríe, ¿porqué tu no?".

Los niños tienen gran capacidad de recuperación psicológica y una enorme determinación. Si quieren algo lo consiguen, no se dan por vencidos. Por eso los oímos insistir "¿me compras un helado?", "!quiero un helado!". Su perseverancia es digna de admirarse e imitarse. Su imaginación es enorme, les permite aprender, retener, desarrollarse a toda prisa en todo lo que hacen ....

...Una de las características más maravillosas es que el presente los absorbe totalmente. Consiguen involucrarse por completo en lo que hacen, trátese de observar un escarabajo o realizar un dibujo ...

Al llegar a la edad adulta aprendemos el arte de angustiarnos por una multitud de cosas. Permitimos que las preocupaciones del futuro y los problemas del pasado se agolpen en el presente, lo cual nos torna ineficientes y nos hace infelices..."

4. La sabiduría del poeta es .....soñar; y la del filósofo es ......preguntar y saber pensar

Un estudiante de la especialización en "gerencia del cambio", que elaboró su tesis de grado sobre "las mejores prácticas administrativas", contaba con felicidad tres hallazgos que describimos a continuación.

El investigador halló una empresa en la cual se practicaba el siguiente principio: "No hay nada como un sueño para crear el futuro" (Víctor Hugo); en consecuencia, a toda persona, siempre que se le enviaba un comunicación, se le hacía la siguiente invitación: !Atrévete a soñar!.

A esta empresa acudían poetas a explicar cómo soñar y qué se siente al soñar; había un formato estándar para que las personas describieran en él sus sueños y explicaran la manera de volverlos realidad y, de cuando en cuando, el departamento de comunicación organizacional difundía todos los sueños que las personas habían manifestado, sea que se hubieran vuelto realidad o sea que no. En esta empresa el asesor externo que más honorarios había cobrado era un poeta.

El investigador encontró otra empresa dentro de la cual, por todas partes, se explicaban e ilustraban de distinta manera los siguientes postulados:

"todo descubrimiento empezó por una pregunta",
"la calidad de las respuestas depende de la calidad de las preguntas",
"la filosofía es el arte de hacer preguntas profundas",
"la gerencia transformacional es el arte de ayudar a parir ideas".

Para esta empresa el gran maestro era Sócrates; los grandes maestros de la administración contemporánea no eran rechazados, pero se los tenía de vacaciones.

A esta empresa acudía semanalmente un filósofo a enseñarle a las personas "el arte de preguntar y de cuestionar". Decía ese filósofo: si usted no cuestiona todo lo que es o parece obvio, todas las cosas siguen igual y si todo sigue igual nada cambia. Y remataba diciendo: "quien domina el arte de la pregunta es capaz de hacer bailar al elefante".

Y en las tercera empresa el filósofo dirigía unos talleres para "aprender a pensar"; él se basaba en un médico y psicólogo, nacido en la isla de Malta, llamado Edwar de Bono, quien ha elaborado muchas técnicas para desarrollar la destreza pensadora.

El filósofo decía: he descubierto que hay dos clases de personas dentro de las instituciones: unas son "personas nocionales" y otras son "personas pensantes"; a las primeras los comparaba con una biblioteca, porque albergaban en su almacén cerebral todo tipo de nociones o teorías administrativas, pero al momento de decidir no sabían cómo utilizar ese mar de información. A las segundas las comparaba con una llave maestra, que abre cualquier puerta. En esta empresa se desarrollaban permanentemente seminarios para aprender a pensar.

El "elefante institucional" baila cuando cada una de las personas sabe soñar, sabe preguntar y sabe pensar. En esta empresa la bandera de la patria era el símbolo principal y en ella estaban escritos los nombres de poetas, filósofos y psicólogos ilustres de la patria, cuyas biografías estaban en la biblioteca a disposición de todo el personal vinculado

5. La sabiduría del exdelincuente es ... incinerar, arrojar, explotar.

Cierta entidad de rehabilitación juvenil, que se involucró decididamente en los procesos de "aprendizaje vivencial", nos sugiere las siguientes tres alternativas para mover al elefante.

Primera sugerencia: destinar un sitio y unas horas para sesiones de "incineración purificadora". En dicho centro de rehabilitación había un pequeño recinto dotado de bombillas que arrojaban una tenue luz de amarillo intenso; en el centro del piso del recinto había un recipiente refractario con carbones encendidos. Periódicamente los jóvenes acudían al recinto, se sentaban en el piso, escribían en un papel todas aquellas vivencias estorbosas o sentimientos negativos, se levantaban uno por uno y tiraban al fuego el papel diciendo... " me despojo de lo negativo, lo quemo "; posteriormente los jóvenes dialogaban acerca de lo malsano que es mantenerse atorado por los sentimientos o vivencias negativas. Y a medida que avanzaba la "exteriorización liberadora", se iba reflejando en los rostros, en la mirada y en la respiración la brisa típica de la salud espiritual que le aligera a uno el equipaje y le agiliza la motricidad.

Segunda sugerencia: identificar individualmente y en grupo cadenas ancestrales que nos mantienen anquilosados; representar esos anquilosamientos con bolitas plásticas, acudir periódicamente a un puente sobre un río caudaloso y lanzarlas a la corriente.

Tercera sugerencia: identificar individualmente y en grupo las potencialidades humanas inactivas; adquirir pequeños e inofensivos explosivos de pólvora; escribir sobre la tierra el nombre de potencialidades inactivas y, sobre cada nombre, hacer explotar los detonantes; culminar la sesión con un diálogo acerca de "estrategias para mantenerse alerta frente a las potencialidades que hay en el interior de cada persona".

Al elefante institucional se le puede mover incinerando, despojándose y lanzando a la corriente y explotando la mina de las potencialidades humanas.

6. La sabiduría de alguien que se recuperó de la compulsividad por los detalles es... poner de primero las piedras grandes.

Al consultorio de un psicólogo acudió un empleado institucional; al psicólogo le bastaron pocos minutos de diálogo para identificar que se trataba de un caso de obsesión compulsiva por los detalles. El empleado le describía al psicólogo todo el proceso a través del cual había ido asimilando administración por objetivos, indicadores de gestión, evaluación periódica del desempeño, hacerlo bien desde la primera vez, calidad total, satisfacción total, cero defectos. Este empleado se había obsesionado compulsivamente por la perfección en todos los detalles y toda desviación de la perfección esperada representaba para él una amenaza y un sobreconsumo de energía.

El psicólogo era un experto en lo que se llama "terapia rápida" que, muy en resumen, consiste en ayudarle al consultante a tener vivencias muy intensas, dentro de un corto lapso, sobre conductas saludables que reemplacen a otras conductas que no saludables.

El psicólogo, de debajo de la mesa sacó un jarrón de vidrio, de boca ancha y lo puso sobre la mesa; luego le dijo al consultante que siguiera haciendo lo siguiente: saca de ese costal rocas del tamaño de un puño y comienza a colocarlas una por una dentro del jarrón.

Cuando el jarrón estaba lleno hasta el tope y no se podían colocar más, el psicólogo le preguntó al consultante: ¿esta lleno este jarrón?. El consultante dijo: si... Entonces le replicó: está seguro?. Sí, respondió el consultante.

Ahora de debajo de la mesa saca un balde que hay ahí con piedras mas pequeñas; comienza a colocarlas una por una en el jarrón hasta que queden bien acomodadas en los huecos dejados por las piedras grandes luego de una pequeña sacudida del jarrón. Cuando el consultante había hecho esto, el psicólogo le preguntó una vez más: ¿está lleno este jarrón?. Esta vez el consultante supo lo que vendría y respondió en voz alta: probablemente no.

Muy bien contestó el psicólogo. Ahora, de debajo de la mesa saca un balde con arena y comienza a echarlo en el jarrón hasta que la arena se acomodó entre las piedras grandes y pequeñas. Una vez mas el psicólogo preguntó: ¿esta lleno este jarrón?. Esta vez el consultante respondió con seguridad: ¡no!

¡Muy bien! contestó el psicólogo y le hizo otra petición al consultante: ahora saca de debajo de la mesa un jarrón con agua y comienza a vaciarla sobre el jarrón que contiene las piedras grandes, las pequeñas y la arena hasta que quede lleno.

Cuando terminó, miró al consultante y, una vez mas, le preguntó: ¿está lleno el jarrón? a lo que todo él respondió: sí.

¿Cual crees que es la enseñanza de esta demostración?. El consultante dijo: la enseñanza es que no importa que tan lleno esté tu horario; si lo intentas siempre podrás incluir más cosas.

!No!, esa no es la enseñanza, replicó el psicólogo. La verdad es que esta demostración nos enseña lo siguiente:

Si no pones las piedras grandes primero, no podrás ponerlas en ningún otro momento; si tomas otro jarrón y empiezas a llenarlo al revés, es decir, empezando por verter el agua y culminando por echar al jarrón las piedras grandes, tú mismo podrás comprobar lo que te acabo de decir.

Ahora respóndete a ti mismo:
¿cuáles son las piedras grandes en tu vida?,
¿un proyecto que tu deseas hacer funcionar?,
¿tiempo con tu familia?,
¿tu fe, tu educación, o tus finanzas?,
¿alguna causa que desees apoyar?,
¿enseñar lo que sabes a otros?.

Recuerda: pon estas piedras grandes primero o luego no encontrarás lugar para ellas.

Así que hoy en la noche o mañana al despertar, cuando te acuerdes de esta intensa vivencia, responde tu mismo la pregunta ¿cuáles son las piedras grandes en tu vida?; y una vez las encuentres, corre a ponerlas primero en tu jarrón.

¡A buscar las piedras grandes!

7. La sabiduría del oftalmólogo es... cambiar de lente para ver distinto.

La percepción de las cosas cambia si uno cambia de gafas, me dijo el oftalmólogo que me aceptó la entrevista. Yo elegí entrevistarlo porque él, además de estudioso de la medicina, es muy estudioso de la psicología. El me dijo lo siguiente: algo semejante sucede con los pensamientos, que son los filtros o gafas a través de los cuales uno interpreta muchas realidades; recuerde, me precisó, cuando usted era un niño inocente y pensaba que todos el mundo era feliz porque usted lo era.

Y seguía explicándome algo difícil de manera sencilla. Me estableció el siguiente contraste: para un árabe está establecido que el saludo normal entre los hombres es besándose en la cara; para un colombiano esta manera de saludo puede ser señal de homosexualidad.

Y me estableció otro contraste: si a un turista colombiano, que está de paso por la Plaza Roja de Moscú, se le ocurriera sacar de su maletín un banano, luego pelarlo para obsequiárselo a una acogedora dama rusa, ella, con toda seguridad, lo tildará de provocador sexual porque pelar un banano y ofrecérselo a una dama en Rusia está definido como una propuesta sexual.

Y concluye el oftalmólogo: las palabras que están almacenadas en el cerebro tienen para cada ser humano un significado y vienen a ser las gafas con las cuales él ve o define lo que le rodea.

De ese diálogo, el oftalmólogo y yo construimos la siguiente conclusión: una manera de cambiar la conducta es cambiando el lenguaje o buscándole nuevos significados al que ya tenemos almacenado en nuestro cerebro.

En psicología hay una especialidad que se encarga de estudiar el poder que tiene el lenguaje en la conducta de las personas; dicha especialidad estaría sugiriendo que para "mover al elefante institucional" primero habría que hacer talleres para negociar, construir o reconstruir significados en grupo, de tal manera que se logren "significados comunes" y habiendo significados compartidos habría comportamientos homogéneos; con base en la homogeneidad conductual sería posible mover al grupo hacia determinada dirección.

Uno ve lo de afuera de acuerdo a los significados que están grabados en el cerebro; recordemos lo del beso entre los hombres y lo de pelarle el banano a la dama.

8. La sabiduría del golfista es... tener interés desinteresado.

Le pedí a mi entrevistado golfista que me explicara el significado de la expresión "interés desinteresado". Con esta expresión, me puntualizó, quiero decir lo siguiente: interés en la calidad del proceso con la seguridad de que si éste está bien definido y diseñado, entonces producirá los efectos esperados; en otras palabras, uno se puede desinteresar del resultado cuando se desempeñó bien durante el proceso. Un golfista no pone su mirada y su atención en el hoyo al cual debe caer la pelota; él se concentra en el proceso de movimientos del brazo para darle un acertado golpe a la pelota.

Este golfista, mirando un pendón donde estaba escrita las frase "administración basada en valores", me la interpretó de la siguiente manera: cuando una gerencia mira a sus colaboradores y los aprecia por lo que ellos son, cuando les fomenta la autoestima y su autodesarrollo, entonces se está concentrando en el proceso, entonces está poniendo en práctica mi credo del "interés desinteresado"; entonces se puede desinteresar del resultado en razón a que éste brota de la autoestima y del autodesarrollo de la persona.

Apunto de culminar nuestra entrevista , concluyó el oftalmólogo: cuando las personas están obsesionadas con el resultado se sobrecargan de estrés y, como está demostrado, el sobre-estrés vuelve pesadas a las personas y a los grupos. Por el contrario, los grupos se vuelven más ágiles, flexibles y movibles si asimilan el concepto de proceso y viven de acuerdo a él.

9. La sabiduría del alcohólico recuperado es.... fijarse objetivos a corto plazo.

El alcohólico recuperado que me concedió las entrevista empezó desautorizando la planeación estratégica como alternativa para mover al elefante institucional. El me sugirió: no intente mover al gran grupo poniéndolo a mirar a largo plazo; lo puede mover si convence a cada uno de sus integrantes de que deben comprometerse con su "aquí y ahora", como hacemos nosotros los alcohólicos que decimos: "hoy y solo por hoy, no beberé". Pero cada día el alcohólico se levanta y hace el mismo compromiso; el vive el aquí y ahora y sabe que el éxito futuro es la sumatoria de muchos "aquí y ahora exitosos". Y añade: como hoy el mundo cambia tan velozmente, es por eso que esos planes a largo plazo no me convencen para construir el futuro. La planeación estratégica sirve solamente para saber donde estoy parado, dijo con irreverencia mi entrevistado.

Y mi entrevistado abstemio me hizo la siguiente propuesta: pídale a la gente de las instituciones que se ejercite para "vivir el aquí y ahora" registrando por escrito o en una grabadora la respuesta a cada una de las preguntas siguientes.

* ¿Qué ve?
* ¿Qué oye?
* ¿Qué sabor nota?
* ¿Cómo se siente?
* ¿Qué huele?
* ¿Qué le viene a la mente?.

Los dirigentes de una institución, que tomaron con seriedad el concepto del aquí y ahora, separaban tiempo para que las personas aumentaran su habilidad para "darse cuenta", haciendo ejercicios con las anteriores preguntas.

Los dirigentes de esta empresa estaban convencidos de que estar atento o concentrado en el aquí y ahora es uno de los mejores caminos para concentrar las energías y movilizarse hacia un final exitoso como sucede, por ejemplo, en el golf, en el tenis, en el tiro al blanco, etc.

Si los miembros de un grupo humano no están atentos o concentrados es imposible movilizarlos; pero si usted los concentra los moviliza.

10. La sabiduría del maestro de kinder es... inflar bombas.

Los directivos de una compañía, habiendo descubierto las maravillas de despertar el niño interior, fomentaron mítines internos durante los cuales los empleados, en coro, pronunciaban frases como las siguientes:

¡no quiero que mis días sean montañas de papeles!,
¡no quiero noticias deprimentes!,
¡no quiero que mis días sean de chismes!,
¡no quiero desperdiciar el tiempo hablando de enfermedades!

Otras veces los empleados se vestían alegremente y amarraban a los muebles bombas infladas con helio en las cuales se escribían palabras como sonrisa, abrazo, dulzura, espontaneidad, paz, imaginación, sueños; todo esto dejaba la impresión de que la empresa estaba en una piñata. De esta manera los empleados inflaban sus almas con estados emocionales positivos. Alguien criticó diciendo: "en esta empresa están locos". Y otro replicó de la siguiente manera: "¿acaso no es una locura lo que habitualmente hacen los empleados institucionales que correr por los pasillos inundados de nerviosismo o de estrés o de rivalidad o de envidia?.


Si usted llegó leyendo hasta este punto, puede estar concluyendo que el escritor:

  1. No utiliza las concepciones de los maestros de la administración,

  2. Sugiere prácticas muy desacostumbradas dentro de las instituciones,

  3. Pone en tela de juicio creencias o significados muy acariciados dentro de las instituciones,

  4. Propone actividades para ver o sentir mucho más de lo que normalmente vemos o sentimos o lo contrario,

  5. Desprecia o sugiere quitar cosas que hasta hoy han sido esenciales dentro de las instituciones,

  6. Une al trabajo al niño interior, que normalmente se le separa del ambiente de trabajo,

  7. Me remueve el piso en concepciones y prácticas que yo he visto o sigo viendo sustentables,

  8. Propone desprenderse de prácticas de las cuales es muy difícil desprenderse.

Si usted, amigo lector, así piensa, tiene razón, porque todo fue fríamente calculado para sacudir y remover el "estado actual de cosas que hay en su cerebro". Quien escribe este artículo está profundamente convencido de que para mover al elefante institucional es necesario crear determinado grado de desorden.